Forjada en la escena autogestionada de Valparaíso y asentada hoy en Barcelona, Euforia ha trazado una ruta propia entre cabinas, géneros y geografías. En esta entrevista, habla sin filtro sobre identidad, método, migración y resistencia en el techno.
Vienes de Valparaíso, una ciudad con una relación muy particular con la noche y la contracultura. ¿Cómo recuerdas tus primeros contactos con la música electrónica allí y qué papel jugó la ciudad en tu manera de entender la música y en tu evolución como DJ?
La ciudad jugó un rol importantísimo en mi evolución. Tiene una escena muy potente, multicultural y unida, y eso sin duda influyó en mi identidad. Al comienzo me acerqué a la música como espectadora, ya que asistía a fiestas. Gracias a amistades vinculadas al ambiente, tuve la oportunidad de acercarme a las controladoras y adquirir conocimientos a través de ellos. Me llamó tanto la atención que terminé comprando mi propia controladora; desde entonces no paré más. Con el tiempo fui aprendiendo sobre la música electrónica y sus subgéneros. Lo que más me encanta de Valparaíso es la autogestión: siempre hay cosas sucediendo, la escena local está activa y siempre hay gente dispuesta a colaborar. Siento que hay espacio para todes, y no solo en la música electrónica, sino también en todo tipo de disciplinas ligadas al arte.
¿En qué momento nace el alias Euforia y qué querías condensar en ese nombre a nivel de identidad y de narrativa musical?
El seudónimo “Euforia” llegó a mí antes de ser DJ y define absolutamente mi personalidad y lo que soy en general; por ende, representa directamente mi autenticidad. Cuando comencé a mezclar y pensé en un AKA como artista, no le di más vueltas al asunto, ya que el estado de euforia es lo que siempre he sentido al conectar con la música, y eso es justamente lo que me interesa transmitir en mis sets.
Llegar a Barcelona implicó aterrizar en una escena club con una historia larga y bastante codificada. ¿Cómo fue ese proceso de adaptación artística y personal en una ciudad con un panorama tan variado y competitivo?
Para mí, este sigue siendo un proceso de adaptación. Supuso dejar atrás la vida que había construido durante años y comenzar de nuevo, pasar de la estabilidad y la zona de confort a la incertidumbre, volver a hacer redes y contactos. Pero como en todo, creo que la perseverancia y la pasión son las mayores virtudes para ganar espacio en una ciudad tan variada y competitiva. Llegar a Barcelona me ha permitido conectar directamente con una nueva escena electrónica, además de abrirme la oportunidad de expandir mi carrera en Europa, ampliar mis horizontes y compartir mi esencia con un nuevo público, visibilizando al mismo tiempo la identidad de la escena del techno de Chile.

Has pasado por clubes y fiestas muy distintas, desde Apolo hasta espacios más de nicho como el M7 o The Garage Club. ¿Qué te ha sorprendido o descolocado más de la manera de vivir el techno aquí frente a Chile?
Creo que lo que más me ha descolocado es volver a conocer el under y hacer redes. Barcelona es una ciudad turística y veo muchas más discotecas que fiestas autogestionadas, a diferencia de Chile, donde se realizan muchos eventos impulsados por los mismos consumidores de música electrónica, lo cual le da otro enfoque. La mayoría de productores de clubes o discotecas, más que pensar en un buen line-up, ponen como prioridad el beneficio económico.
Tus sets son conocidos por mezclar techno, hard groove, trance, electro, acid e incluso breakbeat… ¿Cómo preparas un set con un rango sonoro tan amplio? ¿Qué papel juega la improvisación versus la planificación?
Tengo dos maneras de preparar mis sets. Primero, me gusta investigar sobre la fiesta en la que me voy a presentar y el público al que voy a llegar. En base a eso, preparo un set acorde. Pero también me gusta llevar un pendrive con mi biblioteca musical, y ahí entra la improvisación, si veo que es necesaria.
¿Qué te lleva a explorar tantos estilos distintos y cómo decides qué camino tomar según el contexto del set?
Lo que me lleva a explorar tantos estilos es que no me gusta la monotonía, y siento que para cada momento o mood existe un estilo musical. Por eso no me gusta encasillarme en un solo género. Según la energía y recepción del público, decido qué camino tomar: si mantener la selección que preparé o dar espacio a la improvisación con mi biblioteca musical.
Hablemos de la mezcla.¿Te identificas con algún tipo de técnica específica a la hora de mezclar? ¿Hay una búsqueda más orientada a la precisión, al impacto emocional o a la narrativa de la sesión?
No sé si me identifico con una técnica específica. Me gustan las mezclas largas, pero también creo que hay momentos para todo. Hay canciones que se pueden mantener mucho tiempo sonando juntas y pasan casi imperceptibles por su tonalidad o estructura; hay otras que quedan perfectas con un loop; y hay mezclas rápidas, precisas o más crudas que también funcionan muy bien. Me gusta enfocarme en el impacto. Quiero que la gente se dé cuenta de lo que estoy haciendo y esté pendiente de los cambios, generando una mayor conexión y expectativa con el público.
La escena electrónica sigue siendo un terreno con obstáculos, sobre todo para las mujeres. Desde tu experiencia, ¿cuáles han sido los principales desafíos que has enfrentado y cómo los has enfrentado desde tu identidad como mujer y artista?
El principal desafío ha sido aguantar el hate o el mansplaining. Muchas veces se ha puesto en duda mi talento o mi ascenso por mi estética o mi manera de vestir. Creo que, al ser mujer en cualquier área, hay que estar constantemente demostrando o validando que una es buena en lo que hace. A una mujer se le puede juzgar por usar un escote o una transparencia al pinchar, pero un hombre puede perfectamente estar sin polera y nadie dice nada. Por lo mismo, lo veo como un acto de resistencia y rebeldía mantenerme fiel a mi esencia sin importar el qué dirán.
¿Crees que el circuito está realmente cambiando en términos de igualdad o que, en muchos casos, solo ha cambiado el discurso?
Creo que, poco a poco, se ha ido generando más conciencia aunque el machismo aún existe, y no solo en la escena electrónica, pero sí creo que hoy hay un mayor empoderamiento por parte de las mujeres y disidencias.
Pasemos al estudio: tu primer EP, “Arde”, ya está en la calle.¿Qué nos puedes contar del proceso creativo detrás de estas tres canciones y qué pretendes transmitir?
El proceso creativo fue extenso y estuvo acompañado por mi amigo y productor Evil Ketta (@notserhumanx en Instagram). Fue un camino de exploración personal donde muchas veces me enfrenté a la autocrítica, algo muy común entre artistas. Sentirme conforme con lo que estaba creando no fue inmediato, pero trabajar en conjunto lo hizo más llevadero.
Me inspiré principalmente en mi personalidad y mi sentir. Quería que, a través de mis propias canciones, se transmitieran energía y carácter; que fuera música electrónica para bailar, pero también con lírica y con mensaje. Hubo momentos de inseguridad y frustración, pero contar con otra perspectiva fue fundamental. Su apoyo potenció mis ideas y me permitió avanzar con más confianza.
Este año has pinchado en HÖR Berlín, un escaparate muy observado por la comunidad clubbing global. ¿Cómo viviste esa invitación y qué significó para ti a nivel de carrera?
Significó cumplir un sueño y concretar una meta importante, ya que toda mi trayectoria y esta instancia en particular la he logrado de manera autogestionada y de cierta forma ha funcionado como una especie de validación y confirmación para mí de que estoy en el camino correcto, porque habla de mi perseverancia, compromiso y convicción respecto a mi carrera artística y mi trabajo. Ha funcionado como experiencia clave para sentirme preparada para seguir avanzando en escenarios más grandes, visibilizarme y potenciar el desarrollo de mi esencia creativa como dj y productora.

¿Y dónde podrá verte tu público próximamente en una cabina que te tenga especialmente entusiasmada?
En Barcelona próximamente tengo una fecha en Nitsa, lo que me tiene muy entusiasmada, ya que suelen traer artistas reconocidos de todo el mundo. También estoy planificando una gira a Chile para el próximo año, lo que me hace muchísima ilusión, ya que no he vuelto a mi país desde que emigré. Además, también planificó fechas en Berlín para el próximo verano.
Finalmente, proyectando a un año vista, ¿qué tendría que haber pasado para que puedas decir: 2026 fue un año clave para Euforia?
Haber llegado al punto de poder vivir solo de la música y seguir perfeccionándome. Ahora estoy incursionando en el mundo del vinilo, y eso me tiene muy motivada, al punto de estar armando mi propio setup con tornamesas. Para mí, dominar lo digital y lo análogo es algo que hace mucho tiempo quería experimentar.
Gracias por la conversación, Euforia. Un recorrido claro y honesto por las complejidades de mezclar, migrar y mantenerse firme en una escena en constante movimiento. Estaremos atentos a lo que viene.
