Si hablamos de clubbing, no nos podemos olvidar de mencionar el sonido de Detroit. Las raíces del techno, un sonido con origen en el funk, el electro y el synth pop europeo, se mezclaron en un ambiente de declive industrial, lo que asentó las bases de una subcultura que, posteriormente, llegaría a todo el mundo.
Y, obviamente, si hablamos de Detroit, tenemos que hablar de Carl Craig. El techno ya había nacido a principios de los años 80. Con un sonido más cercano al house y con mucha presencia de vocales, se trasladó a Europa, al Reino Unido, y a principios de los años 90 vuelve a Detroit, arrastrado por una segunda oleada de jóvenes dispuestos a coger ese sonido, consolidarlo y dotarlo de carácter. Carl Craig forma parte de esta segunda ola de artistas de Detroit, y escuchar sus sets es desgranar el sonido para entender el origen de la cultura de club.
El pasado sábado 7 de marzo, NACAR club, en Luz de Gas y con la curaduría de Brunch Electronik, apostó por ofrecer un homenaje a los orígenes de la música electrónica y trajo a Carl Craig, junto con el holandés Tom Trago y Flavio Folco para abrir la noche.
La noche del sábado estuvo marcada por el house; todos los DJ trajeron unos sets donde este estilo era predominante, pero aportando su toque personal. Fue un viaje dinámico que el público entendió y se dejó llevar para disfrutar.

Warm Up con sintetizadores de electro
La noche empezó a treinta minutos pasados de medianoche, con el italiano Flavio Folco. Gran amante del electro y de los sintetizadores, hizo un warm-up de nivel, adaptado a lo que vendría después, sin perder su esencia.
En un Luz de Gas lleno y con un público con ganas de disfrutar, se recibió el set hipnótico con energía y con ganas de encarar las horas que nos esperaban. Un set in crescendo que dejó la pista preparada para el holandés Tom Trago.
House enérgico
El relevo lo cogió Tom Trago. El holandés nos hizo su propia propuesta, algo más fresca y dinámica que la anterior y con mucha presencia de vocales, un house característico de finales de los 90 en Europa. Recogió la energía intensa que dejó Flavio para transformarla en una explosión brillante, digna de una noche dedicada al house y a la electrónica más extrovertida.

Paperclip People en estado puro
A las 4 de la mañana, Carl Craig llegó a la cabina, dispuesto a ponerse detrás de los platos e impartir cátedra. Recogiendo la energía alegre que Tom Trago dejó en la pista, Craig supo reconducirla para recordarnos que el house viene de los suburbios industriales de Detroit. Sin dejar que la energía de la pista cayese, la transportó a un set mucho más intenso y lleno de capas. Con fuertes bombos de techno para mantener la energía y melodías y sintetizadores que te recordaban que en el club se viene a bailar, disfrutar y ponerle pausa a los problemas.
Optó por una selección digna de Paperclip People, su aka más pistero, con temas propios y de otros artistas de los 90 hasta la actualidad, que demuestran la inquietud del artista por llevar sets dinámicos y cambiantes adaptados a cada pista de baile. Además, en su selección no podían faltar temas clásicos de la electrónica, como Dark And Long de Underworld, Hard House de Klubbheads o Blue Monday de New Order, que hicieron saltar y cantar a la sala en sus últimos minutos de set. Un recorrido por la historia de la música electrónica, también con mucha presencia de vocales de artistas afrodescendientes, muy característico de los sets de Carl Craig, donde se puede ver mucha influencia del jazz o el funk, géneros que han interesado mucho al artista a lo largo de su carrera.

Como DJ, nos demostró la calma que hay que tener para mezclar la música de Detroit. Con una selección llena de capas, Carl Craig estuvo fino y ni se inmutó cuando, en algún momento, casi impredecible, se le descuadró algún tema. Una lección para todos los DJ: que la técnica es importante, pero más importante es saber mantener la calma, saber leer la pista y reajustar rápido cuando es necesario.
El set de Carl fue, en todos los aspectos, una masterclass de techno, tanto en selección como en técnica y narrativa. Un set muy bien planteado que hizo viajar a los asistentes a las fiestas de finales de los 90 en Detroit.
Una noche para el recuerdo con clase de historia incluida
Con esta noche, NACAR Club ha demostrado su interés en trasladar la energía del Brunch Electronik al club, con una curaduría consecuente: una apuesta por leyendas del clubbing y el talento que las acompañe.

