Entrevistamos a DUNA ËDEN

Duna Ëden, además de ser DJ y productora, es una melómana que lleva años disfrutando y conviviendo con la música. Esta la ha acompañado siempre y le ha dado paz y serenidad en su vida. Desde hace años, disfruta de ella de forma activa, pinchando en distintos formatos y en distintas localizaciones, y profundiza en sus inquietudes produciendo tracks.

Hablamos con ella para que nos cuente su relación personal con la música, cómo esta la ha acompañado y su proceso como artista.

Antes de empezar, nos gustaría conocer un poco sobre tu identidad y orígenes. ¿De dónde viene ËDEN? ¿Dónde nace y qué significa para ti a nivel estético y simbólico?

Algo importante a recalcar es que ËDEN ya convivía conmigo antes de profesionalizarme como DJ. El concepto y el nombre nacieron antes de que decidiera dedicarme a esto de manera profesional; fue una identidad previa que, con el tiempo, ha terminado convirtiéndose también en mi proyecto musical.

Éden es un estado. Es ese lugar en el que te sientes bien, independientemente del espacio físico en el que estés o de las condiciones que te rodeen. El único requisito es sentirte cómoda, a gusto, segura y rodeada de música, ya sea creándola o escuchando una pista.

Puedes estar en un espacio desordenado, incluso caótico visualmente, pero si consigues que una canción te haga olvidar todo lo que te rodea y simplemente disfrutar, eso es Éden para mí.

Creé este concepto en un momento de inflexión personal, en el que necesitaba evolucionar emocionalmente: salir del pozo hacia una especie de semiluz. La diéresis tiene una parte más poética, pero también nace de mi conexión con el idioma suomi (finlandés), donde se utiliza con frecuencia. Quería incorporar un pequeño guiño a esa estética en mi apellido artístico. Aunque en finlandés no suele colocarse sobre la «E», es la única vocal que tenía disponible.

Hablemos de tus tus sets. Se componen de distintos géneros musicales. ¿Puedes hablarnos sobre tu trayectoria y tus inicios en la música electrónica?

Gran parte de mis influencias vienen de mi entorno. Nací en Mataró, donde la música makina estaba a la orden del día. Además, de pequeña pasaba horas encerrada en mi habitación escuchando la radio y mis walkman; la música era mi refugio, e incluso mi forma de dormir.

En la adolescencia fui la “chica alternativa”. Escuchaba electrodark y black metal, y frecuentaba discotecas de música goth y EBM (Electronic Body Music). Iba con tanta regularidad que empecé a entender cómo se construye una noche: cómo se abre y se cierra una sala y cómo evoluciona durante la noche.

En 2014, aproximadamente, me mudé a Madrid, donde viví de cerca la gran oleada de hardstyle; súmale el frecuentar religiosamente la sala Fabrik, aquello me abrió un nuevo mundo sonoro.

Al volver a Barcelona, pasé una etapa muy vinculada al shuffle y al psytrance, moviéndome por raves y eventos alternativos con mi grupo de amigos. Durante muchos años, he sido parte de múltiples escenas y formatos. Me he quedado con aquello que más me ha hecho vibrar, y el resultado es lo que hoy se refleja tanto en mis producciones como en mis sets.

Han pasado muchas más cosas hasta el día de hoy y seguirán pasando. Miro atrás y veo un camino del cual estoy muy contenta.

Has tenido mucha cultura de club y también cultura rave, ¿qué aporta todo ello en tus sets?

Las dos culturas tienen energías muy distintas, en mi manera de sentir. Todo esto es un debate, aparte de las libertades que te permite cada escena; como no es la pregunta, solo haré un paréntesis, por favor, diferenciar correctamente cultura de club y cultura rave.

Ahora bien, la combinación de ambas ha hecho que mis sets no sean lineales. Disfruto mucho de las sesiones más homogéneas cuando estoy en la pista, como público, pero como DJ me interesa crear historias.

Normalmente construyo sesiones que parten de una intensidad media y avanzan hacia una intensidad más alta, al menos en su estructura básica. Sin embargo, lo que sucede en la pista siempre manda. La energía del público te lleva a replantear el recorrido en tiempo real, especialmente cuando, desde primera hora, ya han sonado todos los superéxitos del momento; ahí es donde entra en juego la capacidad de lectura de la pista. Para mí, ese es uno de los mayores retos y placeres de pinchar.

En cuanto a géneros musicales, ¿cómo defines tus sets, tus mezclas y tus producciones?

Si los tuviera que definir como una sensación, me gusta que la gente se sienta en trance mental y divertida.

En cuanto a etiquetas, el concepto que más me representa es el neorave. Es un término amplio, híbrido y evolutivo, y precisamente por eso me identifica.

Quiero matizar que la manera que tengo de pinchar cambia con el formato. Con CDJ, apuesto por el dinamismo, cambios rápidos, a veces, al corte; depende de la canción, obviamente, pero es una técnica muy distinta a pinchar vinilo; esta, para mí, es más tranquila y sentida.

En cuanto a la producción, el camino que me queda por aprender es infinito. Estoy en una búsqueda constante de nuevas maneras de crear. Actualmente, estoy muy enfocada en el diseño de sonidos ácidos; me vuelven loca, locura sana, aunque siempre lo han hecho, pero no es hasta ahora que me estoy atreviendo a producirlos.

¿Sientes que tu manera de producir ha cambiado tu forma de pinchar, o al revés, con el paso del tiempo?

Más que cambiar mi forma de pinchar, producir me ha ayudado a entenderla en profundidad. Cuando produces, desmenuzas cada sonido y, muchas veces, lo creas desde cero. Eso te lleva a comprender la función de cada elemento dentro de la canción: las estructuras, los silencios, la tensión, la energía, cuándo aplicar un efecto y cuándo es mejor no hacerlo.

Ese análisis técnico y creativo transforma tu manera de escuchar. Para mí, es un proceso apasionante.

¿Qué papel juega tu estado emocional en el proceso creativo? ¿Te condiciona o lo utilizas como una herramienta más?

Mi estado emocional influye directamente en los conceptos que desarrollo. Aprovecho mis momentos de tranquilidad para realizar trabajos más metódicos y mis momentos más creativos para crear nuevos bocetos de canciones e ideas.

Cuando vuelvo de algún evento cultural, de cualquier tipo, siempre regreso al estudio con un punch de motivación que aprovecho. No obstante, cuando el estado emocional es tirando a bajo, sé que es el momento de parar; sé perfectamente lo necesario que es, y la motivación con la que vuelvo es mayor que si me exigiera constantemente.

Mirando atrás, ¿qué errores crees que han sido necesarios para llegar al punto en el que estás ahora, y cuáles intentarías no repetir?

Sinceramente, me siento muy orgullosa de mi camino y con la tranquilidad de no haber cometido grandes errores. Todos mis pasos anteriores me han llevado a ser quien soy ahora y a estar en el punto en el que me encuentro.

No busco miles de seguidores ni sobresalir. Por eso, tampoco piso a nadie ni mendigo posicionamiento. Creo en los procesos naturales y en el trabajo constante, sin forzar situaciones. Todo llega cuando tiene que llegar.

Lo único que me gustaría haber cambiado es haber comenzado a producir antes. Por circunstancias de la vida, no pude empezar cuando quería; por lo tanto, ahora veo el nivel que hay desde tan joven y pienso que me hubiera encantado comenzar antes, pero no era el momento.

Llevas años conviviendo con la música tanto como oyente como desde dentro de la industria. ¿En qué punto sientes que está ahora mismo tu proyecto y cómo ha evolucionado hasta llegar aquí?

Estoy en un momento de expansión creativa. Tengo muchísimas ideas, no solo ideas musicales, sino también conceptuales y visuales. Ahora mismo siento la necesidad de colaborar con otras artistas, casi independientemente de la disciplina: fotógrafos, diseñadores, vocalistas, performers, etc. Tengo la necesidad de hacer muchas cosas, y si puedo hacerlo con otras artistas, mucho mejor que trabajar en solitario.

Durante mucho tiempo, he gestionado casi todo de forma autónoma, pero he llegado a un punto en el que entiendo que delegar también es evolucionar. Y al verbalizarlo, todavía soy más consciente de lo orgullosa que debo sentirme por haber vivido una evolución tan orgánica, tan natural y tan poco forzada.

Para ir terminando. ¿Qué próximos bolos y/o lanzamientos, puedes adelantarnos en este momento?

El 28 de marzo de 2026 vuelvo a pinchar en la mítica sala Spook, en Valencia. El año pasado, actué allí justo después de que instalaran el sistema de sonido de Void Acoustics, y la experiencia fue increíble.

La fiesta fue con la promotora Invaders; realmente, cuidan cada detalle para que el artista se sienta cómodo. Están en constante evolución y su propuesta musical es variada dentro de su identidad. Me siento muy orgullosa de haber formado parte del proyecto y de volver este año.

Más allá del trato profesional, que debería ser lo habitual, aunque no siempre lo sea, es un lugar donde realmente disfrutas. De hecho, cuando tenga la oportunidad, también me escaparé como público, simplemente por el placer y la desconexión.

En cuanto a lanzamientos, este año tengo pensado sacar un sonido más ácido. Son muchos los años detrás de este sonido, pero le tengo tanto respeto que hasta ahora no lo había materializado del todo. El acid me atrapa y me hace vibrar de una manera muy intensa. Vendrá acompañado de bombos más cercanos al tekno y quizá con matices de psytrance, pero prefiero no desvelar demasiado.

De momento, quédate con el nombre PARONYM. Será mi próximo lanzamiento y tiene una historia detrás.

Y ahora sí, la última pregunta para cerrar la entrevista: ¿Qué te motiva a seguir ahora mismo?

Lo mismo que me motivaba cuando empecé. La música es mi terapia; apaga pensamientos como el agua, apaga el fuego.

A día de hoy, sigue siendo así. Puede que los “fuegos” cambien, pero la razón permanece: pasión y profesión. Y cuando ambas cosas conviven, la motivación se renueva sola.

Muchas gracias BCNResistance 🙂

Gracias, Duna, por compartir con nosotros tu manera de entender la música y por recordarnos que, más allá de la pista, también puede ser un refugio y un lugar de encuentro. Seguiremos de cerca los próximos pasos de tu proyecto y ese nuevo sonido ácido que ya empieza a asomar.

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