Barcelona siempre ha sido una ciudad plural. Una ida y venida constante de personas que influyen en que nuestra cultura sea dinámica y en constante evolución, y el clubbing actual de la ciudad es una representación más de este fenómeno. Ya es una realidad que los breaks típicos del UK bass se hayan instalado en los grandes clubes de Barcelona, y después de décadas de existir en el underground más nicho de la ciudad, han emergido para un público más grande amante de la electrónica. Una escena en pleno auge que une cultura rave con hip hop, una línea de bajos potente que contrasta con vocales familiares.
La sala Razzmatazz lleva meses apostando por la música bass y el pasado viernes 10 de abril convirtió la sala principal en una auténtica rave de los 90 de UK. Además de traer a Dokku, Ruxi, Saint Jabir y Tronis, artistas de la ciudad referentes en estos sonidos, también trajeron al croata Zero, para una noche plural y de intercambio cultural. Todo esto sumado a un despliegue decorativo para trasladar la sala a Hackney. El sound system corrió de la mano de Green Light para asegurar un sonido a la altura de la experiencia.

Warm Up magnético para una noche inmersiva
Cuando entras en Razzmatazz, la primera sala que te encuentras es la 1, la sala más grande, envuelta de barras, que en la primera hora de la noche funciona como punto de encuentro e inicio del viaje. En un club tan grande como Razzmatazz es normal que se junte público muy distinto, buscando noches muy distintas, desde turistas jóvenes en busca de una noche especial en Barcelona hasta los más entendidos que vienen a ver a su artista favorito. En esa hora, la sala 1 es el recibidor y el warm-up cobra más sentido que nunca.
Con un público muy plural, Dokku demostró la capacidad de construir un set in crescendo capaz de atraer a los amantes de los breaks y animar a los clubbers que más adelante visitarán otras salas. Todo esto con un dominio de la mesa que hizo que el set fluyera de forma natural. Antes de llegar a las dos de la madrugada, la pista ya estaba llena y receptiva, preparada para las dos siguientes horas del set del croata.
Energía Bass y esencia UK
A las 2 de la madrugada entró en cabina Zero, DJ y productor croata, que visitaba por primera vez la ciudad. Desde el primer momento dejó claras sus intenciones: darnos un set enérgico que nos mantuviera en constante movimiento y que no dejara indiferente a nadie de la pista, una misión complicada teniendo en cuenta la pluralidad de esta. Para lograrlo, utilizó la fórmula infalible de una línea de bajos potente y con variantes, mezclada con técnica y mucha presencia de vocales, tanto de temas clásicos como “Better Off Alone” o remixes de temas más actuales. Además, como es típico en la escena del UK bass, el DJ estuvo animando la pista con un micrófono y se hizo más obvio el diálogo entre esta y él.

Para la segunda mitad del set, Zero subió el nivel y propuso todavía más subidas y bajadas, así como temas populares, que hacían que el público no solo bailara, sino que también cantara. Y, aunque tan solo estábamos llegando al ecuador de la noche, la pista terminó de dar toda su energía.
Rave de los 90
La visión del género más renovada de Zero contrastó con la propuesta de Tronis. El DJ y productor vasco decidió apostar por ser más fiel al origen del UK Bass y el Garage. Aunque la línea de bajos también era potente y llevaba a la pista a seguir bailando, las vocales venían directamente del hip hop y el R&B, géneros muy presentes sobre todo en los temas de los 90 y los 2000. Además, también usó en distintos momentos el recurso del up con origen en la cultura sound system jamaicana y muy usado en los sets de UK garage y jungle, que permite un diálogo directo entre artista y público para reafirmar el tema.

Retornando la esencia más underground al género, en la pista quedaron los amantes de este, y aunque dejó de estar tan masificada, se respiraba pasión por parte del público.
Cierre en família
Después de una noche dinámica digna de las raves de los barrios obreros de UK, el cierre tenía que estar a la altura. Una reunión familiar en formato back-to-back de la mano de Ruxi y Saint Jabir. Apostaron por un speed garage enérgico que mantuvo la pista activa hasta el final, con un público ya completamente alineado con el sonido.

Una noche que deja claro que los breaks y el UK bass ya no son solo parte del underground, sino que empiezan a formar parte del presente de los clubes de la ciudad.
