De Londres a Madrid, de promotora a DJ y de DJ a producer, en solo tres años, Luxi Villar está en pleno ascenso en la escena techno internacional. Con sesiones que navegan entre el hard groove, los sonidos ravie de UK y el techno underground que se respira en Madrid, la Dj y productora ha conquistado salas como RSO Berlín, Florida 135 o Hï Ibiza o festivales como Aquasella o Timewarp. Sin duda, la recibimos en un gran momento. Luxi Villar, bienvenida a BCN Resistance. Aunque hemos coincidido en un par de festivales, es un placer poder conocerte un poco mejor a través de esta charla.
Es un clásico empezar preguntando por los orígenes de cada artista, pero es la mejor manera de entender de dónde surge la motivación, la pulsión artística. ¿Cuál fue tu despertar en la electrónica? ¿Recuerdas qué lo motivó, qué edad tenías, dónde estabas…?
Sí, totalmente. Fue en Printworks. Mi cabeza hizo clic. Yo tenía tres trabajos en Londres como camarera. Me fui allí porque no tenía muy claro qué hacer con mi vida, a pesar de haber empezado una carrera, como muchos. Siempre he tenido muchísima música; era una friki. Empecé a conocer todas las canciones que sonaban de todos los artistas y dije: “Oye, ¿y si la artista soy yo?”. Ahí empecé a estudiar Sonido y Audiovisuales y cambié el foco de mi vida.
Una cosa es interesarse por la música y otra, trabajar en la industria. ¿En qué momento decides que puede convertirse en una carrera profesional? ¿Fue algo repentino o un proceso natural y progresivo?
Creo que quien te diga que dedicarse profesionalmente a la música ha sido algo natural, miente. A día de hoy, si no estás dispuesto a sacrificar el 90% de tu vida por la música, es muy difícil que logres la meta. Lógicamente, yo no me esperaba estar en solo tres años donde estoy; pensaba que iba a ser mucho más lento el proceso. Pero también creo que me lo merezco, porque todos los días doy mi 100%.
Tengo entendido que has vivido entre Madrid y Londres. ¿Cómo ha configurado tu identidad artística esa combinación? ¿Qué te ha aportado cada escena?
Creo que Madrid, para mí, es la ciudad del techno, donde nace toda esa cultura por mi parte, de los kicks fuertes y contundentes. Donde vi por primera vez a los grandes: Ben Sims, Ben Klock… Para mí sigue siendo así. A mi parecer, tenemos mucha cultura techno en Madrid.
En Londres conocí todo el groove, el house, el drum and bass… un sonido mucho más underground. Para mí fue indispensable conocer esa parte, de la que ahora me nutro muchísimo y que mezclo con lo que aprendí y aprendo en Madrid. También conocí cómo funciona la industria desde dentro y empecé a hacer fiestas. Eso fue muy motivador para mí.

Y hablando de escenas distintas, ¿cómo ves el estado de salud actual del techno en España? ¿Qué diferencias encuentras con el resto de Europa?
Creo que la escena está muy corrompida. Me da pena asumirlo, pero es real. Artistas con fees por encima de lo que aportan a la industria, promotores que lo pagan, una ola de fama incontrolable, poca confianza en artistas nuevos que no venden tickets, masividad de festivales, demasiado dinero dependiendo de pocas cosas o de poca gente…
España no se salva de esto, pero sí creo que no tenemos absolutamente nada que envidiar al resto de Europa. Tenemos una industria sólida, artistas que son la hostia y que, a veces, nosotros mismos no valoramos; promotores y gente en la industria muy profesional… muchas cosas. Además, tenemos buen criterio y somos muy exigentes con la música que escuchamos y con las fiestas a las que vamos. Eso hace que seamos respetados en todo el mundo. TENEMOS QUE CREER MÁS EN NUESTROS ARTISTAS.
A veces valoramos más a artistas de fuera solo porque son de fuera, y aquí tenemos una cantidad de artistas increíbles.
Como DJ, te hemos visto arrasando por Europa y Latinoamérica este 2025. Actuar para públicos distintos en países diferentes es un reto. Para ello, es fundamental saber leer la pista y recalcular el recorrido si es necesario. ¿Qué papel juega para ti la psicología de pista vs. la planificación a la hora de enfrentarte a una actuación?
La planificación existe. Siempre compras música y te haces una carpeta con lo que sí o sí quieres que suene, porque son los temas nuevos que hasta tú quieres escuchar todo el rato. Si preparo mucho la música (que lo he hecho para algún show importante), me aburro y, al final, termino no conectando y transmitiendo menos. Así que me preparo lo justo para poder disfrutar yo también de la sesión y sorprenderme a mí misma.
Hay sitios que cuesta levantar y tienes que sacar tus armas (canciones que sabes que no fallan) para poder conectar. El público, para mí, siempre lleva el ritmo; si no hay conexión, para mí es “fail”.
Sin duda, estás en un gran momento de tu carrera. ¿Cómo lo estás viviendo? ¿Te asusta la velocidad de los acontecimientos? ¿Crees que el hype puede ser un arma de doble filo para un/a artista?
Estoy viviendo al día, que es algo que he aprendido justo en estos años. Muy feliz de todo lo que está pasando, pero también con ganas de seguir luchando por más. Aún me quedan muchísimas cosas por hacer. El hype debe ser progresivo y perdurar en el tiempo; si no, eres una moda. Y las modas se van igual de rápido que llegan. Por eso siempre soy paciente: quiero crear una imagen y un sonido que perduren en el tiempo, que las modas pasen y que la gente siga apostando por ti.
Con tanto movimiento, ¿te da tiempo a procesar las cosas? ¿Eres de las que saben mirar atrás para ver todo lo andado? ¿Cuál dirías que ha sido la mejor experiencia como artista hasta la fecha?
No, no me da tiempo jajajaja. Por eso es súper importante, aquí y en cualquier vida en general, pero más en esta, rodearte de gente que te lo recuerde siempre, que te apoye y que acepte, sobre todo, tu vida. También tengo una psicóloga maravillosa que me ayuda en muchas cosas. Me siento afortunada de tener a mis mejores amigos siempre cerca, un equipo de trabajo genial y una pareja que entiende todo esto.
Han sido muchas las experiencias bonitas que he vivido en estos años. Quizás una de las mejores fue cuando me cogieron en la agencia, que me lo dijeron en un Ongoing; fue un día que no olvidaré. Pero así, más cercanas: Aquasella fue mágico. Estaba durmiendo antes de pinchar y me desperté, no os exagero, con 200 mensajes en el móvil preguntándome cuándo llegaba; y cuando pinché sentí a todo el mundo totalmente conectado, fue una locura.
El día que pinché con Andrés fue increíble. Recuerdo cuando le hice el warm up por primera vez en Las Ventas: me parecía inalcanzable trabajar con él. Y dos años después lo conseguí; fue cerrar un ciclo maravilloso. Colombia fue una locura también, el Año Nuevo en Berlín… ¡Joé, es que ha habido muchas!

Además de como DJ, también te has lanzado como promotora con tu fiesta Ongoing. ¿Cómo nace esa idea? ¿De dónde surge la necesidad? ¿Y qué tienes planeado para los próximos meses?
Bueno, realmente empecé antes como promotora que como DJ en Londres. Después, aquí en Madrid, cuando empecé a pinchar, lógicamente lo uní, porque cuando estás empezando y tienes experiencia como promotora, es mucho más fácil conseguir hacer una fiesta que que te contraten como DJ. Así que empecé a hacer Ongoing.
Cuando empecé a crecer lo dejé de lado, porque quería darle otro concepto más profesional, y BASSMNT me ofreció hacerlo. ¿Cómo iba a decir que no, si es mi casa? Ahí empezó el quebradero de cabeza jajajaja.
Tengo muchísimas cosas preparadas, pero también quiero ver qué pasa en cada temporada y, a partir de ahí, sacar conclusiones e ir construyendo poco a poco el camino. Pero lo que quiero, y lo que más me gusta, es la comunidad que estamos creando: que la gente se sienta en casa, que para mí es lo más importante y lo que define Ongoing desde los inicios.
Y si nos encerramos en el estudio, ¿cómo es Luxi Villar, la productora? ¿Sigues alguna estrategia concreta, creas en libertad, qué frenos te encuentras…?
Mi freno es el tiempo, sin duda. Tanto el que no tengo como el que perdía en cosas absurdas en el estudio. Pero estoy empezando a gestionarlo.
Antes me tiraba horas y horas en el estudio hasta que creaba algo. Ahora me aguanto las ganas de ir. Guardo ideas y temas de los que me gusta algo (a lo mejor de un tema me gusta un kick, de otro un sample, de otro una voz…). Cuando ya tengo más o menos la idea de qué voy a hacer, voy al estudio y lo vomito. Es la única manera que he encontrado de no frustrarme delante del ordenador. Aunque a veces me pasa que voy con una idea clara de lo que quiero hacer y termino haciendo todo lo contrario.
Y de cara a este nuevo año, ¿qué nos tienes preparado para 2026? Cuéntanos en qué andas.
Estoy muy empeñada en hacer mucha música. También en seguir con mi fiesta y poder seguir cuidándola como hago ahora. Estoy muy enfocada ahora mismo en salir fuera de España y conquistar nuevos sitios. Me encanta conocer gente y viajar. Me siento afortunada de poder hacerlo con mi trabajo. Hay muchas fechas que ya han salido y algunas que iréis viendo que me hacen muchísima ilusión, así que voy a por ellas.
Planificar cualquier cosa en esta industria es complicado. Y más ahora que todo cambia de la noche a la mañana. Pero en un mundo ideal, ¿dónde querría estar Luxi Villar dentro de 5 años? ¿Cómo te imaginas a ti misma?
Me veo como ahora: consiguiendo mis logros y poniéndome otros más altos. Pero no quiero meterme prisa. Quiero hacer todo con cabeza y seguir poniendo cariño a todo lo que hago. No quiero llegar a ningún sitio que no me merezca por correr y hacer las cosas mal.

Y ya, por último, y puesto que cada vez somos más mujeres en la electrónica, y nuestros referentes visibles inspiran a un montón de gente, ¿qué le dirías a todas esas chicas que quieren lanzarse a ser DJ/Producer?
Sobre todo, que luchen por lo que quieren, que escuchen a quienes pueden ayudarles a crecer y que ignoren a los que solo dicen tonterías; que trabajen para callarles la boca.
A las mujeres siempre se nos critica el doble: cada paso que damos, cada cosa que hacemos. Siempre tenemos que demostrar el doble. No es una profesión fácil para nosotras, sobre todo al principio. Tenemos que ir solas a muchos sitios, aguantar a mucha gente muy plasta y escuchar muchos comentarios fuera de lugar. Pero no hay que rendirse.
