Pablo Viaplana, AKA Cucut, es un artista global, de esos que brillan dentro y fuera de la cabina. Su carisma y energía lo han llevado a pinchar en prácticamente todos los clubs de Barcelona, y a visitar ciudades como Londres, Nueva York, Lisboa, Viena o Berlín. Su firme compromiso con el ritmo y la autenticidad se refleja en sus sesiones como DJ, elegantes y sólidas a base de house, funk, disco y techno, siempre con mucho groove y con la mirada puesta en el movimiento en pista. Fuera de los escenarios, Cucut idea y lidera proyectos culturales como BAF!, G Spot, Cohete Barcelona, Vértigo Sessions, y VLB Studio. Hoy pasa por Barcelona Resistance para dejarnos ver un poco más de esa personalidad creativa imparable.
Buenas, Pablo. Bienvenido.
Buenas, NiZ.
Siempre me gusta empezar preguntando a los invitados en qué momento os pillo. ¿Cómo estás personal y profesionalmente en un año tan agitado como el que estamos viviendo?
Pues estoy muy bien. Es un año de cambios, un año de abrir proyectos nuevos y explorar nuevos horizontes. Sobre todo, intentando seguir haciendo lo de siempre: hacer bailar a la gente, y que durante un rato se olviden de todo y solo se preocupen de ese momento, que nada les pueda distraer.
Y hablando de poner el foco en la gente, para quienes no te conozcan, háblanos un poco de ti. Tengo entendido que has hecho teatro, magia, diseño de escenarios… Más que DJ, veo que eres una personalidad creativa andante. ¿Cómo conviven todas esas facetas artísticas en ti? ¿Cómo dialogan entre ellas?
Sí, he sido una persona que, desde pequeño, por razones también familiares, siempre ha estado muy vinculada al mundo del diseño, el arte, el teatro y la cultura. Todo eso me ha llevado a conocer y explorar diferentes disciplinas creativas.
De pequeño era mago y hacía pequeños espectáculos en el barrio. Recuerdo que iba con un carrito de la compra de cumpleaños en cumpleaños haciendo actuaciones. Ahora, cuando voy a pinchar como DJ, muchas veces me acuerdo de aquella época porque, en el fondo, hay algo muy parecido: se trata de crear una experiencia, un espectáculo y conseguir que la gente se lo pase bien.
Todo lo relacionado con el show business siempre me ha fascinado. Poder generar emociones, crear momentos memorables y, además, dedicarme profesionalmente a ello es algo que me apasiona desde hace muchos años.
Esa inquietud también me llevó a interesarme por la escenografía y el diseño de espacios. Realicé un máster en arquitectura efímera y diseño de espacios temporales en Elisava, una experiencia que me dio una visión mucho más amplia y profesional de las posibilidades que existen a la hora de intervenir un espacio, ya sea un escenario, una instalación en el espacio público, un escaparate, un pop-up o una exposición.
Me interesa mucho explorar cómo todas estas disciplinas pueden convivir y enriquecerse entre sí. Al final, lo que engloba todo mi recorrido es precisamente eso: el espectáculo. Empecé con el teatro y la magia, después llegó la música, pero todo lo que rodea al escenario, la puesta en escena y la creación de experiencias sigue siendo lo que más me atrae. Me gusta buscar nuevos retos, experimentar con formatos diferentes y descubrir qué cosas todavía quedan por hacer.

Qué interesante. Sin duda, todo suma. Y otra de las cosas que más curten a un DJ es tener residencias en clubs o salas. Tú has tenido bastantes. ¿Qué has aprendido de cada una de ellas? ¿Cómo te han moldeado como artista?
Siempre he sido un firme defensor de las residencias. Creo que son una de las herramientas más importantes para el desarrollo de un DJ. Al final, cuanto más tiempo pasas delante de una cabina, más aprendes, más evolucionas y más encuentras tu propia identidad. Las horas de vuelo son fundamentales, y una residencia te permite acumularlas de una manera muy especial.
Da igual que sea una residencia pequeña, mediana o grande. Lo importante es la continuidad. Te ayuda a crecer como DJ, pero también como comunicador, como selector musical y como profesional.
Recuerdo que empecé en una terraza muy pequeña llamada Surfouse Barcelona. Allí empecé a construir mi personalidad musical. Seguramente lo que pinchaba entonces es bastante diferente a lo que hago hoy, pero cada etapa ha sido importante para llegar hasta aquí.
Más adelante llegó Bus Terraza, donde tuve otra residencia que me permitió seguir creciendo, explorar nuevos estilos musicales y evolucionar junto a un público que ya me seguía desde hacía tiempo. Fue una etapa muy importante para entender cómo conectar con la gente y cómo desarrollar una propuesta propia.
Después llegó una etapa más vinculada a G-Spot, donde empecé a descubrir una escena más internacional. Gracias a ello pude viajar, conocer artistas y públicos de otros países y profundizar en sonidos más oscuros y orientados al club, que encajaban perfectamente con ese contexto.
Paralelamente, también llevo ya tres años desarrollando Vertigo Sessions, mi residencia en la terraza del Hotel Nobu Barcelona. Es un formato completamente distinto, un rooftop al aire libre donde predominan sonidos más luminosos, house y disco, en un ambiente muy ligado al atardecer y a la experiencia social. Con el tiempo se ha convertido en una cita consolidada de los sábados en Barcelona y también nos ha permitido crear puentes entre diferentes públicos y formatos.

De hecho, una de las cosas que más me interesa es precisamente esa capacidad de conectar experiencias. Muchas veces las sesiones de Vertigo Sessions continúan por la noche en el club, en G-Spot, generando un recorrido musical que empieza con sonidos más cálidos y abiertos y evoluciona hacia propuestas más intensas y orientadas a la pista de baile. Me parece muy interesante poder trabajar ambos registros y entender cómo cada espacio, cada horario y cada público requieren una narrativa musical diferente.
Y, por otro lado, también llevo años trabajando en el Liceu durante las temporadas de ópera, una residencia completamente diferente a todas las anteriores. Precisamente esa diversidad es lo que más valoro. Poder moverme entre contextos tan distintos me ha permitido ampliar mi visión musical y cultural.
Por eso creo que las residencias son fundamentales para cualquier DJ. En mi caso, haber pasado por espacios tan diferentes no ha hecho más que enriquecerme, ayudarme a entender mejor la música y seguir aprendiendo constantemente de cada escenario y de cada público. Cada residencia tiene su propio lenguaje, su propia energía y sus propios retos, y precisamente esa variedad es la que me ha permitido crecer tanto a nivel artístico como profesional.
Como digo siempre, ser residente es hacer la mili del DJ.
Y ahora, saltemos al momento actual. Estamos ya en plena temporada de verano. Creo que arrancas en Sant Joan con algo especial, ¿verdad? ¿Cómo se presenta el resto de verano 2026?
Se presenta un verano muy bonito, la verdad. Tengo muchas ganas porque vienen varios proyectos importantes y muy especiales.
Aunque realmente pincho durante todo el año, el verano arranca fuerte con la Fête de la Musique en París. Después llega uno de los eventos en los que más energía y dedicación estoy poniendo: Sant Joan, el 23 de junio, en Es Secret, en Palafrugell.
Es un proyecto muy especial porque reúne muchas de las cosas que me apasionan. Hemos preparado un cartel espectacular formado íntegramente por mujeres, con artistas como Laura De Greef, Hanie, Jessy, Michela Caviglia y yo mismo cerrando la noche. Es un line-up con muchísimo talento y una personalidad muy marcada.
Además, es un evento que representa muy bien mi manera de entender el espectáculo. Aquí es donde convergen muchas de las disciplinas que me han acompañado durante toda mi trayectoria: la música, la escenografía, el diseño de espacios, la iluminación, la puesta en escena e incluso esa parte más teatral que siempre me ha interesado. Hemos preparado una producción muy cuidada y creo que será una buena muestra de cómo todos esos mundos pueden convivir dentro de una misma experiencia.
Sant Joan será el punto de partida de una serie de tres grandes encuentros este verano en Es Secret. La siguiente cita será el 25 de julio, una fecha muy enfocada a la comunidad de artistas y talentos que he ido conociendo y desarrollando durante estos años, con una selección musical muy especial y una atmósfera pensada para disfrutar del verano en la Costa Brava.
Y el 13 de agosto llegará una fecha muy importante. Todavía no puedo desvelar demasiados detalles, pero contaremos con una invitada internacional muy potente que viajará directamente desde Estados Unidos y que, estoy seguro, dará mucho que hablar.
Además, este verano servirá para presentar oficialmente un nuevo concepto de fiestas al aire libre de gran formato en el que llevamos mucho tiempo trabajando. El nombre se revelará durante Sant Joan, el próximo 23 de junio, así que recomiendo estar muy atentos porque será el inicio de una nueva etapa y de un proyecto que nos hace muchísima ilusión.
Las tres fechas de Es Secret —23 de junio, 25 de julio y 13 de agosto— están concebidas como una misma historia que irá evolucionando durante el verano. Tres capítulos distintos, tres experiencias únicas y una oportunidad para seguir explorando nuevas formas de unir música, cultura, creatividad y espectáculo en un entorno tan especial como la Costa Brava.
Creo que va a ser un verano de crecimiento, de nuevas experiencias y de momentos muy especiales. Tenemos muchas ganas de compartirlo con todo el mundo.
Ibiza es la meca para muchos DJs. Este verano repites en el club de moda, [UNVRS]. ¿Cómo llega esa noticia, conoces bien al público de Ibiza, qué tienes preparado, muchos nervios…?
Sí, tengo muchas ganas de volver a Ibiza. De hecho, ya tuve la oportunidad de estrenarme en UNVRS el año pasado, así que no será mi primera vez allí. Estuve en dos ocasiones junto a la familia de elrow, a quienes les guardo un cariño enorme y que siempre me han tratado increíblemente bien. Aprovecho para enviarles un saludo, especialmente a Víctor de la Serna.
elrow es una familia con la que siempre me he sentido muy cómodo, y gran parte de esta nueva oportunidad también tiene que ver con esa relación y con toda la gente que forma parte del proyecto. Además, son un claro ejemplo de algo que siempre me ha interesado mucho: la capacidad de unir música, espectáculo, escenografía, puesta en escena y experiencia en un mismo concepto. Creo que han sabido construir un universo propio y una identidad muy reconocible, y por eso soy un gran admirador de su trayectoria. Para mí son un referente dentro de la industria y una demostración de que la música puede ir mucho más allá de una cabina y convertirse en una experiencia completa.
En esta ocasión estaré pinchando en una de las salas de la parte inferior del club, un espacio con una personalidad muy marcada y una energía muy especial. Lo que más me impresionó la primera vez fue el sonido. Es espectacular. Cuando llegas entiendes rápidamente por qué UNVRS está considerado uno de los grandes referentes mundiales de la música electrónica.
También tiene algo muy curioso: el club es tan grande que casi tienen que explicarte dónde están los baños para que no te pierdas. Es una auténtica locura en cuanto a dimensiones, producción y experiencia.
La verdad es que me hace muchísima ilusión volver. Ibiza siempre tiene algo especial y UNVRS es uno de esos lugares con los que cualquier DJ sueña. Ahora toca disfrutarlo, hacer bailar a la gente y, quién sabe, quizá completar la experiencia ibicenca como manda la tradición, terminando en algún after en una villa hasta que salga el sol.
Además de las fechas nacionales como DJ invitado, tienes varios proyectos en marcha en la ciudad de Barcelona. Háblanos de uno de ellos, Casa Cucut.
Casa Cucut es probablemente la residencia que más ilusión me hace porque, de alguna manera, la hago en casa. Se desarrolla en G-Spot, un espacio con el que llevo muchos años vinculado y donde siempre me he sentido muy cómodo. Es un lugar que conozco perfectamente y que me ha acompañado en gran parte de mi evolución como DJ y promotor.
Además, el nombre tiene un significado muy personal. Cucut es el reloj de cuco que tengo en casa y que, de alguna manera, también ha acabado dando nombre a mi proyecto artístico. Cuando pensé en esta residencia quería crear algo muy ligado a esa idea de hogar, de refugio y de espacio propio. Por eso se llama Casa Cucut. Quería que tuviera esa sensación de estar entrando en una casa donde pasan cosas, donde hay música, amigos, sorpresas y diferentes ambientes conviviendo bajo un mismo techo.
La idea de Casa Cucut nace precisamente de intentar trasladar el espíritu de una fiesta en casa a un entorno de club. Me interesaba crear algo más cercano, más humano y más imprevisible, donde la gente sintiera que está entrando en un universo propio y no simplemente en una discoteca.
Por eso trabajamos las tres salas como si fueran diferentes espacios de una vivienda. Hay una sala más oscura y orientada al club, otra más divertida y desenfadada, y una tercera donde tienen cabida sonidos más clásicos y atemporales. Cada espacio tiene su propia personalidad, pero todos forman parte de una misma experiencia.
Además, siempre intentamos incorporar elementos que hagan cada edición diferente: cenas, invitados sorpresa, back to backs especiales, artistas invitados o pequeños detalles que aparecen sin previo aviso. Me gusta que la gente venga sabiendo que va a encontrar algo familiar, pero también con la sensación de que cualquier cosa puede pasar.
Es un proyecto que está creciendo poco a poco, sin grandes pretensiones ni prisas, pero con mucha ilusión, continuidad y seriedad. Creo mucho en la constancia y en construir comunidades a largo plazo. Por eso nuestro objetivo es seguir generando un punto de encuentro donde, una vez al mes, las tres salas cobren vida y sucedan cosas interesantes.
Al final, todo se resume en algo muy sencillo: reunir a buena gente, compartir música y conseguir que la pista de baile funcione. Porque, en el fondo, para eso estamos aquí: para hacer bailar a la gente y crear momentos que merezca la pena recordar.
Y hablando de Cohete, también es la sede de G-Spot, donde eres residente y llevas las riendas de la dirección musical. ¿Qué hace especial a esta residencia? ¿Y en qué se diferencia de otra que desarrollas en Nobu Hotel, Vértigo Sessions? ¿Es el mismo Cucut o hablamos de una identidad musical distinta en cada caso?
Creo que ambas residencias representan dos facetas muy complementarias de mi identidad como DJ y promotor.
G-Spot es un entorno más nocturno, más orientado al club y a la pista de baile. Allí puedo explorar sonidos más profundos, oscuros y contundentes, en un contexto donde la gente viene con una predisposición muy clara a bailar y a dejarse llevar por la música durante horas. Además, al estar vinculado también a la dirección musical del proyecto, tengo la oportunidad de trabajar la programación, construir una identidad artística y desarrollar una comunidad a largo plazo, algo que me resulta especialmente estimulante.
Por otro lado, Vértigo Sessions, en la terraza del Hotel Nobu, propone una experiencia completamente diferente. Es un rooftop al aire libre, con vistas espectaculares, donde el protagonismo lo tienen el atardecer, el encuentro social y una selección musical más luminosa, muy vinculada al house, al disco y a sonidos con mucho groove. La energía es distinta, igual que el horario y el contexto.
Lo que más me gusta es precisamente poder moverme entre esos dos mundos. No siento que sean dos personajes diferentes, sino dos expresiones de una misma sensibilidad musical adaptadas a momentos distintos. Al final, mi objetivo siempre es el mismo: leer el espacio, entender al público y crear la mejor experiencia posible para cada ocasión.
La pregunta real sería si duermes en algún momento (guiño, guiño 😉 Porque, por si no fuera suficiente, dentro de la música, pero fuera de las cabinas, también lideras VLB Studio. ¿Cómo influye tu perfil de artista musical en un estudio de conceptualización y diseño de espacios para eventos?
Sí, la verdad es que no me aburro. Siempre hay proyectos, ideas o cosas nuevas en marcha. Cuando tienes la suerte de dedicarte a lo que te apasiona, es difícil desconectar del todo porque, de alguna manera, siempre estás pensando en la siguiente idea, en el próximo evento o en cómo mejorar lo que estás haciendo. Pero no lo vivo como una obligación, sino todo lo contrario. Es mi pasión y mi forma de vida, así que disfruto muchísimo del proceso.
Respecto a cómo influye mi perfil como artista musical dentro de un estudio de diseño y conceptualización de espacios para eventos, creo que influye muchísimo. Al final, los eventos son experiencias complejas donde intervienen muchos elementos a la vez: el espacio, los materiales, la iluminación, la escenografía, el sonido, la técnica, los recorridos del público, la programación artística y la energía que se genera en cada momento.
Haber pasado tantos años detrás de una cabina, organizando eventos y trabajando en espacios muy distintos me ha permitido entender muchas de esas piezas desde dentro. No solo pienso en cómo se ve un espacio, sino también en cómo se vive, cómo se escucha, cómo se recorre y cómo interactúan las personas con él.
Además, una parte muy importante de mi formación profesional llegó durante los ocho años que trabajé en producción en Sónar de Día. Siempre digo que aquello fue una especie de máster acelerado en producción de eventos. Poder formar parte de uno de los festivales más influyentes del mundo me permitió aprender de primera mano cómo se diseñan, planifican y ejecutan proyectos de gran escala.
Cuéntanos un poco más sobre tu etapa en Sónar
La etapa en Advanced Music, la empresa impulsora de Sónar, fue especialmente importante para mí. Allí aprendí muchísimo sobre producción, coordinación, gestión de equipos, atención al detalle y construcción de experiencias culturales complejas. Gran parte de la visión profesional que tengo hoy nace de aquellos años, que fueron una auténtica escuela y que me ayudaron a convertirme en la persona y el profesional que soy actualmente.
Creo que toda esa experiencia aporta una visión bastante global de los proyectos. Cuando diseñas un evento no basta con que sea bonito; tiene que funcionar, emocionar y generar una experiencia coherente para el público. Y ahí es donde mi experiencia como DJ, promotor, productor y director musical aporta un punto de vista diferente.
En VLB Studio intentamos trasladar todo ese conocimiento y toda esa experiencia acumulada a los proyectos que desarrollamos para nuestros clientes. Muchas veces trabajamos sobre encargos concretos, adaptándonos a las necesidades de cada marca o evento. Otras veces somos nosotros mismos quienes impulsamos conceptos propios, desarrollando nuevas ideas, formatos y experiencias desde cero.
Al final, lo que más nos interesa es crear proyectos con personalidad, donde el diseño, la cultura, la música y la experiencia del público formen parte de una misma historia.
Con una agenda tan apretada te agradezco mucho que hayas podido sacar un rato para charlar con nosotros. Te deseo un verano radiante y que puedas relajarte en algún momento 😉
Nos vemos en la pista de baile.

